Tiene fácil acceso desde la capital malagueña, de la que saldremos por el Camino de los Almendrales; a partir del Centro Hípico el camino es terrizo, teniendo el último tramo cortado el tránsito de vehículos por una cadena. Llegados a las ruinas del lagar de Sedeño aún hay que seguir subiendo otros 300 m; la mina se encuentra bajo el carril pero es difícil de localizar pues, además de ser de pequeña entidad, está oculta por la vegetación.
La mina consiste, realmente, en la modificación de un manantial existente con anterioridad; para un mejor aprovechamiento del mismo, re realizó una zanja de acceso -sólo dos metros de longitud por 80 cm de ancho- que finaliza ante una teja árabe embutida en la pared, cuyo objetivo es facilitar la salida del agua. Ésta fluía sobre una pequeña arqueta de la que parte una tubería de pvc que discurre monte abajo, entre el matorral, con destino que desconocemos. Una bañera cercana funcionaba como abrevadero.
En el presente la mina no está activa, aunque en los alrededores abundan los depósitos de barro seco, por lo que es probable que en los períodos de agua se produzca alguna emisión de agua.