Situada en un rincón de la Calle Real de Cádiar, donde se ensancha un poco antes de bajar al barrio de la ermita.
Se trata de una pequeñita fuente pintada de azul y con un caño metálico decorado con forma de cabeza de pato.
Sus aguas proceden de un manantial cercano desde son dirigidas al depósito municipal donde son tratadas e introducidas a la red urbana.