discurre por el paraje de Los Granadinos y desemboca en el arroyo Jaboneros. La alcubilla consiste en una construcción cilíndrica y reducidas dimensiones, erigida con mampuestos y cubierta por una gran losa. A ambos lados se levantan sendos muros cuya finalidad es impedir que las esporádicas arroyadas afecten al manantial.
El aspecto que ofrece en la actualidad el manadero es la de estar inactivo, incluso el atanor por el que fluía el agua está taponado por una raíz; sin embargo, se observan marcas de niveles de agua en las paredes y se mantiene una cierta humedad en el interior de la alcubilla, lo que indica que alguna que otra vez se activa.
Muy cerca hay un pequeño huerto abandonado; esto quiere decir que los volúmenes captados se destinaron antiguamente al regadío.