A las ruinas del Lagar de Ahumada se llega por la carretera A-7000, que une las poblaciones de Málaga y Colmenar; cerca de la Venta La Nada arranca un carril que se dirige al Lagar de San Pascual, entre otros destinos. Antes de llegar, un desvío descendente a la derecha nos llevará a nuestro destino, aunque para ello hay que entrar en una propiedad privada y se necesita permiso.
El punto exacto donde brota el manantial no es visible en la actualidad pues lo impide la abundante vegetación, producto del abandono y falta de mantenimiento del nacedero, ubicado en la orilla derecha del arroyo de Tolosa, a escasos metros del lagar. Pese a ello, por el cauce baja una débil corriente que es captada y dirigida a un pozo, desde el que es elevada a una casa de campo.
Antaño, el manantial brotaba entre unas piedras y, para su mejor aprovechamiento, un picapedrero talló un frontal y un pilón en la roca. Para realizar el abastecimiento, hasta aquí bajaban los moradores del lagar de Ahumada cuando éste estaba habitado, hecho que ocurrió hasta mediados del siglo XX.