Partiendo de la calle Albaicín, descendemos por el callejón hacia la rambla de Los Santos siguiendo el curso de las aguas, tomamos el primer barranco a la derecha y remontándolo cruzamos el camino transversal de Los Olivares y junto a un risco nos encontramos con la fuente.
Su nombre toponímico obedece a las propiedades organolépticas de sus aguas. Sus aguas tienen un alto contenido en hierro como se aprecia en la pátina rojiza que deja el manantial en su salida.
La citada fuente surte a una balsa contigua, que riega el paraje del mismo nombre. Antiguamente, este paraje se aprovechaba como merendero tradicional, bastante frecuentado en las tardes estivales. Hace unos años era muy apreciada por las gentes del lugar.