Se localiza en la vaguada que se abre a espaldas del Cortijo de los Aserradores, ahora en ruinas, al sur de la falda oriental del Calar de Juana.
Se accede por una senda que parte de la pista que va desde El Guazalamanco a las Acebadillas, y zigzageando llega hasta el Cortijo de los Aserradores y continúa faldeando el Calar de Juana y bordeándolo por el norte hasta entroncar con una pista en el Poyo de Juan Domingo.
Actualmente, debido al abandono, está prácticamente seca aunque mantiene la humedad y sirve de bebedero de animales casi todo el año.