Se accede bien desde la pista que va al cortijo Malo en la rambla de Huarea donde hay una bifurcación que se puede tomar bien andando o con vehículo todo terreno, el acceso es libre.
En la zona se observan gran número de cortijos lo que hace pensar que allí hubo abundancia de agua y vida desde hace mucho tiempo.
La fuente tiene tres lavaderos, en desuso y en pésimo estado de conservación, también una alberca anexa a la que llega un chorro de agua, en el momento de la visita casi seca con una gran cantidad de ranas. Una tubería de goma se lleva parte del agua para un punto cercano sin determinar.