Esta fuente es la que mejor conozco y más veces visité, para llenar los cántaros y cubos para el uso doméstico por hallarse más cerca de nuestra vivienda. Se formaban interminables colas para poder llenar el agua.
La fuente que yo conocía ya no existe, reformaron la plaza que daba nombre a la fuente y la destruyeron e hicieron una copia un poco más abajo en la calle Real pero sin el pilar que tenía la vieja que era donde venían las caballerías a beber.