Se encuentra en el cortijo de los Roperos, en ese cortijo vivieron mis abuelos maternos y sus diez hijos, entre ellos mi madre. Para mí tiene un gran valor sentimental.
Lo conocí cuando estaba en todo su esplendor. Allí había una actividad frenética porque además de la familia, había muchos trabajadores cada uno dedicado a lo que mejor sabía hacer. Yegüeros, porqueros, cabreros,….incluso mi propia madre me contaba que ella también colaboró en su juventud repartiendo el pan que ellos mismos fabricaban por otras cortijadas en un burro que una vez le mordió en un brazo.
En la actualidad he sufrido gran decepción al ver el actual estado, casi ruinoso de esta fuente. La vegetación es tan abundante, que es difícil acceder a la entrada del cortijo y por supuesto a la fuente que está en ese lugar.
Si no la hubiese conocido en su esplendor, cuando tenía su buen caño de agua que llenaba aquellas pilas donde bebían los animales y se lavaba la ropa, un estanque lleno que a pesar de ser pequeño, nos venía muy bien para darnos un chapuzón en los días calurosos mientras se cosechaba en las cuatro eras que había) jamás la hubiese reconocido.
Su agua provenía de una “alcubilla” o registro que estaba situado a unos 300 m por encima del cortijo y que este desnivel era suficiente para que llegara el agua por su propio pie.
Hoy día está totalmente seca.