La mina se sitúa próxima al cortijo del Arrayán, conocido popularmente como “La Rayá”.
Se trata de una excavación en mina de posible origen árabe, que se adentra en el terreno para captar el agua. La peculiaridad de ésta son sus dimensiones, pudiéndose adentrar en ella hasta una longitud importante.
El agua de ésta se recoge en una alberca contigua, la alberca del Arrayán, la cual está protegida con unas barras metálicas por seguridad.
El entorno de la mina tiene un gran valor paisajístico, con el cortijo del Arrayán y varias palmeras plantadas al pie de la alberca.