Típico pozo de cañada, manante, ubicado en el lecho de un arroyo cercano al lagar que, aguas arriba, permanece totalmente seco; sin embargo, en el mismo pozo da comienzo una ligera corriente que, en temporadas de abundantes lluvias, se ve fuertemente incrementada pues los caudales llenan por completo el pozo y lo desbordan, formando un curso de agua que puede ser bastante importante.
La parte subaérea del pozo consiste en un brocal de mampostería erigido sobre la boca y coronado por una cubierta plana de losas de piedra; un vano permite el acceso al agua. La parte subterránea está revestida en mampostería en piedra seca y tiene la sección de un círculo irregular, ligeramente elíptico. El diámetro oscila entre 70 y 80 cm y alcanza dos metros de profundidad.
De este pozo parten tuberías que suministran a varios depósitos que permiten el regadío de algunas parcelas.