CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
La finca Arias, de la familia Muñoz de Peñaflor, donde se encuentra esta fuente está situada entre otros dos grandes espacios muy conocidos: Finca de Las Villalonas y Finca La Grulla. Se accede a través del camino hacia esta última y cuya referencia es el que transcurre en paralelo al canal del Bembézar. Dicho camino lo podemos tomar desde la carretera SE-431 de Córdoba a Sevilla que sale a la derecha, una vez pasadas la ermita de Villadiego y la gasolinera Repsol,al llegar al arroyo El Gato por su margen izquierda.
La fuente El Lobo es una surgencia de caudal abundante en medio de terrenos de cultivo de la finca, cuya referencia más importante sobre ella es que antaño, antes de que estos terrenos fueran regados por el Plan Bembézar,regaba una gran extensión (cultivos de remolacha, patatas, maíz…). Su agua, como hoy, se canalizaba por una acequia terriza y se llevaba a una gran alberca desde la que se distribuía el riego a pie. La sobrante en épocas que no hiciera falta vertía al mencionado arroyo El Gato.
En la actualidad ha bajado su caudal, pero siempre se le conoció un caudal medio extraordinario.
Hemos hecho referencia anteriormente a la existencia de terrenos aluviales en los que se encuentra el manantial, también a la proximidad de la Sierra León de una importancia hídrogeológica extraordinaria. En la vertiente de nuestro manantial o fuente y por encima de ella en fincas y pequeñas propiedades se han taladrado multitud de pozos en las últimas décadas con importante caudal de agua extraído, motivo más que probable por el que se haya pasado de 10-100l/s a 1-10l/s. Si bien, como se podrá observar en la fotografía correspondiente de la Galería que la hierba de su entorno amarillea, lo que nos recuerda el pasado de humedal que hubo siempre por encima de la surgencia. En esta observamos en la actualidad tubos de polietileno que deben ser utilizados para bombeos de agua.
Finalmente también hemos hecho referencia a que el agua se condujo a una gran alberca antigua distribuidora y la sobrante siempre fue a parar al arroyo cercano El Gato, afluente del Guadalquivir por su derecha.
Si la surgencia de esta fuente o manantial tuvo de antiguo algún tipo de construcción, hoy, como se muestra en la fotografía correspondiente aparece destruida (restos de ladrillos con juntas de cemento…). Hemos hecho referencia a la acequia, que al ser terriza, nos encontramos en ella cierto hábitat que nos invita a pensar que sea frecuentado por animales silvestres, como la pareja de perdices que sorprendimos cuando estuvimos allí y en algunos de sus tramos perviven incluso temerosas aneas.
Por último, debemos hacer referencia a la enorme alberca construida en su día para el almacenamiento del agua, hoy aterrada y abandonada, pero que nos recuerda su importante actividad de antaño. No llegamos a medir su superficie ni capacidad pero estimamos por su cuadratura que la primera debe ser de 100 metros cuadrados aprox. y en cuanto a su volumen de unos doscientos metros cúbicos.
Hemos mencionado anteriormente que la referencia histórica de esta fuente ha sido la de una surgencia de gran caudal que desde que se le conoce fue empleada para riego y abrevadero para el ganado, cuando las fincas y terrenos colindantes de la margen derecha de la Vega del Guadalquivir todavía no eran regados hasta los años sesenta del anterior siglo con el Plan Bembézar.
En este apartado podríamos hacer mención a la toponimia de la fuente. Su nombre nos lleva a pensar en la escena en la que agricultores o pastores y cuidadores de ganado vieran alguna vez merodear por ella a algún lobo. Y dado el significado que tuvo este animal en los pueblos de antaño, fuera motivo suficiente como para darle esa impronta a la fuente.
La Sierra León, al ser pródiga en fuentes y manantiales lo fue siempre también en variada fauna. Estamos recordando al cumplimentar la ficha una crónica que hemos leído del siglo XIII que nos informa de la existencia del oso pardo en dicha Sierra, aparte otras especies de animales (ciervos, jabalíes…; estos últimos aún perduran ) y como consecuencia, el lobo debió tener también su función en la cadena trófica.
Aunque los términos acequia y alberca, ambos de origen árabe, los relacionamos, al menos por nuestra zona, con el riego de las huertas o terreno pequeño, legado de nuestro pasado andalusí, el caso que nos ocupa demuestra que cuando se contaba con un importante caudal como el de la fuente El Lobo, se le procuraba una acequia adecuada y una alberca de enormes dimensiones para aprovisionamiento, se podía regar a pie un terreno mayor.
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Fuente EL LOBO
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