Alberca de forma circular que podemos encontrar unos 140 m al SE del Cortijo de Bernabé Ribero, en el centro de una vaguada de olivar. El agua nace en un humedal pocos metros más arriba y llega al estanque a través de una bella piedra tallada apenas visible entre la vegetación. La alberca cuenta con un grueso muro hecho con piedra y mampostería que la mantiene sin fugas aparentes de agua. Todo el conjunto se halla abandonado y rodeado de malas hierbas.
El dueño de aquellos terrenos cuenta que sus aguas son aptas para regar pero no son muy buenas para el consumo humano porque son algo duras (salobres).
Unos 70 m al O de la alberca destaca la presencia majestuosa del Nogal de Bernabé, un gran nogal americano (Carya illinoinensis) cuyas dimensiones justifican su catalogación como árbol singular.