CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
El manantial principal se encuentra en el mismo cauce del arroyo del Cañaveral, aunque solo brota en contadas ocasiones. Unos 30 m más abajo se aprovechó otra surgencia de agua de buena calidad que los vecinos de los ranchos y caseríos cercanos usaron masivamente para abastecimiento; allí acudían diariamente con burros y mulos para llenar los cántaros; un segundo uso era como lavadero y por supuesto como abrevadero. Pocos metros más abajo de las surgencias agrandaron y cerraron una poza que llamaban «la alberca», a la que acercaban lebrillos, maderas de lavar y lavaderos prefabricados (de los que permanece uno) para la colada periódica. Con el tiempo, la surgencia que conocían como «La Fuente» la agrandaron, la profundizaron hasta unos 3 m y enfoscaron sus paredes dejando los consiguientes orificios de abastecimiento para usarla como pozo cuando la capa freática bajaba. Finalmente la cubrieron con una alcubilla y la cerraron con una puerta.
Actualmente, a fecha de registro (septiembre de 2022), y tras los largos meses de sequía, el pozo está totalmente seco pero muy limpio, habiendo quedado totalmente sin uso, sobre todo tras un sondeo que se hizo unos 350 m más arriba, donde se capta el agua de abastecimiento urbano para Puerto Serrano con uso permitido para los ganaderos de los alrededores.
Se accede por una pista forestal desde la CA-8102 Prado del Rey-Zahara de la Sierra que sube al cortijo Caete.
Una propietaria cercana de 80 años, que aún vive en el cercano cortijo de Caete nos ha contado el gran uso que se daba a «La Fuente», a la que acudían diariamente las mujeres del amplio vecindario rural del entorno, además de pastores y cabreros, como principal punto de abastecimiento para todos y usando como lavadero la alberca.
Como lugar de encuentro y amigable charla, las abuelas contaban historias y leyendas del lugar y del entorno. La principal se centraba en la «Encina de las Apariciones», chaparro centenario situado justo frente a la alberca y con una de sus ramas principales muy horizontal, incluso formando una ligera curvatura hacia abajo, donde se aparecía la Virgen María a determinadas lavanderas. La encina, realmente de buen tamaño, sigue allí proporcionando unas bellotas gordas y de agradable dulzor.
La segunda leyenda que las jóvenes solicitaban de sus mayores se situaba en el hábitat cercano, cerro arriba, en un rancho ya abandonado del que solo quedan sus ruinas. Era una morbosa historia de amoríos y celos entre dos hermanos que compartían el caserío (uno soltero y el otro casado) que culminó con la muerte del soltero a manos de su hermano, hecho ocurrido en otra encina (es el árbol que predomina en el entorno) a la que se le asignó el alias de «Encina del Muerto», aún supuestamente identificable y casualmente también de bellotas de agradables de sabor.
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Fuente del CAÑAVERAL
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