Pues naturalmente, como su nombre indica, está situada al pie de un enorme alcornoque. Nunca la hubiera encontrado de no ser por la perfecta referencia que mi amigo Julián Corcuera me dio. Es una fuente que menciona el deslinde de la Pasada del Pino, es decir, que cuando éste se vuelva hacer, podremos disfrutar de ella pues, aunque en el día de hoy, 29 de junio, y con el año tan buenísimo de lluvias que hemos tenido, la afluencia de agua es mínima pero la ubicación de la fuente, más la extrema belleza de su nacimiento, la hace de una singularidad digna de visita.
Mientras deslindan o no la Pasada, podemos llegar a ella, tomando el bus que sube a Cerro Muriano, y bajando en Doña Enriqueta, desde allí nos vamos hacia la vía muerta, está muy señalizada, por los que hacen el Camino de Santiago (flechas amarillas), por cierto alguien les podía decir, que la flecha que hacen en el fuste de la cruz, se la podrían ahorrar, no deja de ser un acto vandálico el pintar un bien patrimonial. Una vez en la vía del tren, la andamos hacia la derecha, es decir hacia Córdoba, no será más de 1 km. por dicha vía. Hay una Encina o un Quejigo (ya os lo confirmaré) tumbado sobre los raíles y poco más adelante una “cancela”…sí, oís bien, hasta la vía férrea tiene cancelas, está muy fácil de pasar, pero cancela. Ya tenéis que estar muy atentos a un enorme Alcornoque que hay a la izquierda y, desde él (no sobre él), otear otro, este ya metido en la cerca de La Armenta. Bajáis con cuidado un terraplén hasta la cerca y la saltáis, esto sin miedo, por ahí va la Pasada del Pino, eso sí, la valla la culmina en un alambre de espino, ilegal del todo, pero ahí está, con eso sí que tendréis que tener cuidado. Una vez en el otro lado, pues nada, os dirigís al ya mencionado Alcornoque, que está a unos, muy escasos, tres metros del camino perimetral y a disfrutar del venero con más forma de venero que he visto hasta ahora.
(Descripción de Serafín Parra recogida en https://www.adesalambrar.com)