Éste debe ser un manantial poco conocido por los vecinos del pueblo, sobre todo si tenemos en cuenta su cercanía con el manantial o venero (que es cómo son conocidas este tipo de surgencia en la localmente) de La Porrita (ver ficha), mucho más arraigado. Tal es así que nos lo encontramos en el interior de un zarzal, tupido pero, si además tenemos en cuenta que solo es visible cuando rompe o revienta, y que no lo hace en todas las fechas sino tras una buena temporada de lluvias, pues quizás podamos explicarnos que se conozca menos que otros. Y, sin embargo, cuando revienta, no es fácil verlo porque está muy tapado, pero sus aguas sí son bastante visibles y sonoras bajando por el Camino de Los Burros Muertos, del que toma el nombre.
Tras una limpieza para poder acceder al manantial, lo que vemos es una surgencia interesante de agua que llega hasta la cuneta del camino y se desparrama camino abajo, en dirección al pueblo. No dispone de caño, ni atarjea, ni nada, totalmente surgencia natural sin intervención de la mano del hombre.
Para acceder a ella, debemos subir por la calle Espíritu Santo en dirección al Covento. A mitad de la calle, aproximadamente, un pequeño callejón nos saca de la misma y nos lleva a La Utrera (cerro olivarero de la zona). Pasadas las fachadas de las casas solo tenemos que seguir el camino hasta llegar al llamado Camino de Los Burros Muertos, unos 150 m después de haber salido de la calle. Subimos por el camino, a mano derecha, y poco antes de llegar a un recodo (60 m después de haber tomado el camino en subida), a mano izquierda, veremos el zarzal donde surte el manantial (si vamos en fechas con lluvias, sus aguas las veremos bajar por el camino, en la cuneta izquierda según subimos).
A priori, el manantial no presenta mayor riesgo que el enmarañamiento de la zona, normal cuando algo no se tiene en uso, o no se tiene apego.