Se trata de una pequeña excavación minera en un cerro de antigua explotación de hierro, parecida a la afamaba “Mina de Las Herrerías”, más al sur, pero con menos impacto visual (en ésta, se aprecian muy pocos restos de minería). El agua aflora por la parte más profunda, bajo una piedra y, prácticamente, no se seca nunca pues, según un conocedor de la zona, Antonio, el propietario lleva a beber a las ovejas allí hasta, al menos, junio. Siempre mantiene algo de agua, aunque sea en la parte profunda. El propio Antonio nos comenta que, en las pasadas lluvias de marzo, la poza empezó a rebosar y a echar agua fuera.
Ecológicamente hablando, este rezume que provoca esta inundación por la filtración del nivel freático, se llena de ranas y tritones.
El acceso es bastante complicado pues hay que hacerlo campo a través y sortear algún vallado.