Si bajamos por el cordel de Las Lapas, desde el camino de La Jayona, en paralelo al arroyo del mismo nombre, llegaremos hasta las proximidades de un antiguo colmenar, hoy totalmente abandonado. Este colmenar no es más que una estructura de piedra, un cercado de forma redondeada que, antaño, protegía las colmenas del ganado que pastaba suelto por la zona. Prácticamente en su base, ya en las proximidades del arroyo, y cuando las lluvias han sido generosas, se drena el cerrillo más cercano de la serrezuela de San Miguel, una pequeña sierra que va decreciendo de oeste a este y que está al sur del Camino de La Jayona dividiendo ésta de la Sierra del Viento.
Se trataría de un nacimiento a cauce pues éste apenas está a un par de metros, y consta de varios rezumes o afloramientos de agua cercanos que se secarán tan pronto se acabe la temporada de lluvias.
El acceso es complicado porque el cordel de Las Lapas está ya casi perdido. Se toma un camino de bajada desde el Camino de La Jayona que discurre por el margen izquierdo del arroyo (éste es el cordel antiguo). Seguimos en bajada pero vemos que el camino se va diluyendo, más no perderemos de vista el Arroyo de Las Lapas, que siempre lo mantendremos a nuestra derecha. A unos 860m más abajo del camino de La Jayona, en la otra orilla del arroyo, divisaremos el cercado de piedra seca que antaño fue un colmenar. Cruzaremos el arroyo para acercarnos a su entrada y daremos con los diversos rezumes en su base (siempre que la temporada de lluvia haya sido favorable, debe estar seco la mayor parte del año). Unos 30 m más abajo, en la orilla izquierda del arroyo, podremos ver otro afloramiento de agua en la base de un roquedo desnudo (ver ficha).