Se trata de un drenaje natural que surge aguas abajo del llamado “Pilarejo” o “Pilar del Puerto” (ver ficha). En este caso, no debe durar mucho tiempo, tan pronto se inicien los rigores de los inicios del verano debe secarse. Tampoco es raro que podamos ver éste y otros rezumes en este mismo olivar cada año, el agricultor tiene atravesado el olivar con varias pequeñas zanjas para evitar que las aguas de la lluvia, pero sobre todo de los rezumes, bajen y encharquen el olivar. Estas pequeñas zanjas en el suelo guían las aguas al regajo existente entre ambas parcelas, que es el punto donde todas las aguas llegan.
Como un dato curioso, y que puede verse en el vídeo, son varios los regueros de diferentes rezumes los que se van uniendo. Uno de ellos, parcialmente, se arroja en un pequeño agujero en el suelo, abierto por la erosión del agua bajo la tierra, y todo apunta a que termina por salir un par de metros más abajo, en una de las paredes del regajo entre lindes, por un agujero. Inicialmente daremos por sentado que el agua que mana de este agujero es la misma que se filtra metros arriba, pero tampoco podemos descartar, completamente, que sea un venero propio, natural pues, casualmente, el regajo empieza justo en este punto, aguas arriba solo está el olivar.