Se trata de un pequeño nacimiento que arroja agua bajo una pequeña piedra a un incipiente regajo. Se produce de forma natural, y brota cuando los niveles freáticos suben enormemente por las continuas acumulaciones de lluvias. El agua deja de manar tan pronto comienzan los primeros calores. Lógicamente, no es un fenómeno anual, con frecuencia puede permanecer años seco.
El Cortijo de Villa Susana no tiene pérdida, tomaremos la carretera de Alanís, desde Guadalcanal y, unos 610 m antes de pasar bajo las vías del tren, observaremos a nuestra izquierda la Ermita de San Benito y, a nuestra derecha, la entrada a la finca que, lógicamente, requiere de permiso para acceder pues es un recinto cerrado.