Nos lo encontramos en la ladera oeste del Cerro de La Atalaya, continuación del Cerro de Caño Simé (aunque en la zona, estos dos cerros son conocidos únicamente como “Cerro de La Atalaya”, ya que la unión entre ellos apenas tiene una cota menor y aparenta ser un único cerro alargado, en dirección noroeste/sureste). Es conocido en la zona porque riega varias huertas. El venero, que se capta en una arqueta moderna, está tapado con una portezuela metálica oxidada y sus aguas se conducen, ladera abajo, mediante una conducción de polietileno hasta llegar a una pequeña alberca cuadrada, en la que ya cae a cielo abierto por una atarjea previa que es donde llega la conducción. De la alberca salen varias conducciones para las huertas y, el rebose, es tal que las aguas llegan al camino cruzándolo de lado a lado. Según parece, no se agota nunca, aunque lógicamente mengua mucho en verano.