Se trata de un pequeño nacimiento que pasa desapercibido sino es porque el propietario te lo muestre pues, lógicamente, él sí conoce dónde brota y cuándo brota. Lo hace en la parte baja de La Atalaya, al sur, bajo los restos de una tinaja antigua que el propietario usa como macetón. Nace directamente del suelo, sin un origen claro como un agujero o caño, simplemente bajo la tinaja se produce un encharcamiento que genera un reguero que discurre aguas abajo, por la huerta, en dirección a los Manantiales de la Huerta de La Atalaya (Ver Ficha).
Como gran parte de las numerosas surgencias de la zona, salvo el Pilarillo o Fuente de La Atalaya (con su nacimiento), Fuente Chica de La Atalaya, Pilar de Manuel Gálvez (con su nacimiento) y el Venero del Cerro de La Atalaya (Ver Fichas), el resto de surgencias solo es posible verlas cuando se acumulan muchos días de intensas precipitaciones, que es cuando el acuífero se recarga y la tierra ya no puede absorber más agua y termina por drenarse por diferentes puntos, como éste que nos ocupa. Quizás, lo más misterioso es por qué sale agua por este lugar, pero no sale apenas 2 m más al lado, a la misma cota. Es posible que ésta sea la causa por la que, localmente, muchas de las surgencias de Guadalcanal sean conocidas como “veneros”, capilares de agua que discurren bajo tierra y que pueden terminar saliendo a superficie. Siempre es importante resaltar que estos afloramientos no proceden de las lluvias recientes, pero sí de la acumulación de precipitaciones en el tiempo. Por este motivo, aún llevando ya varias semanas sin llover, las laderas siguen escupiendo agua por estos afloramientos hasta secarse con los primeros calores de finales de la primavera.