Se trata de dos lagunillos localizados en un angosto y recóndito circo abierto entre el Puntal del Goterón que los domina y da nombre y el de las Calderetas. En función de su cota los diferenciamos en alto y bajo. Su acceso a parte de estar muy distante de algún punto de aproximación presenta gran dificultad, razón por lo que son poco visitados y poco conocidos.
El Lagunillo alto se asienta en una cañada completamente cubierta de boques, derrubios y cascajares en cuyo centro se han formado varias depresiones y hoyas que almacenan primero nieve y después agua que pierden pronto por la alta permeabilidad de los derrubios.
El paisaje es desolador sin rastros de vegetación, ni borreguiles, salvo en los manantiales más bajos origen del arroyo el Infierno o del Goterón.