De origen medieval, está situado sobre una isla en medio del río Guadalquivir, aguas abajo del Puente Romano. En la actualidad casi ni se puede ver debido a la vegetación de los Sotos de la Albofia, formando por tanto un lugar adecuado para que los distintos tipos de aves de la zonas aniden.
La componen dos edificaciones adosadas y con dos plantas, aunque en la superior sólo se conserva unos muros modernos. Las paredes son de piedra y la bóveda de ladrillo.