Son dos aljibes que se encuentran en el Cerro de San Cristóbal, en una zona conocida como la Hoya Nueva. Debían pertenecer a un cortijo que está en ruinas junto a ellos.
Los aljibes presentan un aspecto deteriorado, habiéndose producido el derribo de la bóveda en ambos. El interior aparece lleno de escombros de sus propia bóveda, maleza y basura, por lo que no pueden almacenar el agua.
Se conservan en la ladera las captaciones de ambos aljibes. No se trata de acequias como tienen muchos otros aljibes, sino que estas captaciones son simples muretes en la ladera para atrapar el agua de escorrentía.
Ambos aljibes estaban separados por una pequeña escalera de piedra, que parece ser el aliviadero de los mismos.