Estas salinas, que datan del siglo XIX, llegaron a ocupar un total de 110 has. Llevan abandonadas desde 1990, y su estado es deplorable. Gran parte de las mismas han sido urbanizadas, quedando un reducto, a levante, aún sin urbanizar. Todavía quedan algunos restos de los muros que separaban las distintas balsas como se aprecia en las fotos, al igual que la costra salina y algunos charcos que aún no se han secado. En su parte central incluso quedan algunos cristalizadores que pueden llegar a alcanzar el metro y medio de profundidad.
Estas salinas se encuentran entre los núcleos de Roquetas de Mar y Aguadulce y están declaradas como urbanizables. Desde el punto de vista medioambiental y paisajístico las salinas presentan en invierno una amplia zona encharcada en la que se puede observar avifauna diversa, predominando las gaviotas.