Tomando como punto de partida la Plaza del Ayuntamiento, dejándose aconsejar por los vecinos iremos subiendo por las serpenteantes calles de la población hasta dejar el pueblo atrás donde llegaremos a una escalinata con baranda de madera que tenemos que coger a la derecha y a pocos metros saldrá a nuestro encuentro la acequia. De origen morisco, aquí discurre al descubierto entre huertos y bancales salpicados de árboles frutales, olivos viejos y un entorno cuidado, con vistas estupendas sobre el pueblo y el embalse de La Viñuela. Transcurrida una media hora sin dejar nunca la acequia llegamos hasta El Albercón, que como su nombre indica se trata de una gran alberca que reparte el agua entre los diferentes huertos. Pasando de aquí el camino se hace menos cómodo y más adelante habrá que sortear tramos con voladeras en mal estado con la acequia ya entubada , salvando dos coladas con fuertes precipicios y frágiles barandas , hasta llegar al Saltillo lugar donde capta sus aguas la acequia.
Se trata de una ruta muy frecuentada por paseantes debido a la gran riqueza de vegetación, fauna y paisaje que comparte ruta con la ascensión al pico de la Maroma.