Uno de los principales accesos a esta zona es desde la carretera N-322. A la altura de Villanueva del Arzobispo, tomaremos la carretera A-6202, en dirección al embalse del Tranco, hasta el cruce del km 18, señalizado como embalse de Aguascebas y Charco del Aceite. Muy cerca está la venta de los Agustines, del que sale un carril a nuestra izquierda que asciende por la margen derecha del río Guadalquivir, hasta morir en el área recreativa del Charco del Aceite, objeto de esta ficha de «Otros puntos de interés».
En esta zona encontramos una gran poza o charco natural, con posibilidad de represa para aumentar su profundidad y favorecer baños estivales. Es un lugar muy querido por los lugareños y apreciado como lugar de esparcimiento, especialmente en el verano, pero también en cualquier otra época del año. El paraje es muy frondoso y se encuentra enmarcado por pinares que descienden de las escarpadas laderas rocosas que lo circundan. En sus frescas aguas habita la reina de los ríos del Parque, la trucha común, así como barbos, bogas, e incluso nutrias.
Es frecuente observar, sobre los filos de los imponentes paredones rocosos, la silueta de la cabra montés y el vuelo lento y silencioso del buitre leonado. En el mismo cauce del río puede verse también al martín pescador.
Uno de los grandes bloques rocosos que hay en mitad del cauce ha servido como mirador, desde el que se tiene una magnifica vista de este singular paraje, y de la gran poza, cuyas aguas reflejan el verde intenso de la vegetación. A los pies de este pequeño oasis, en la margen izquierda del río, existe una oquedad, que rezuma agua y está tapizada de hiedras. El entorno dispone de varios nacimientos, algunos acondicionados como pequeños pilares.