Curioso ejemplo de patrimonio hidráulico, singular por la escasez de casos históricos de esta tipología.
El monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, fundado en 1400, se halla a la orilla del Guadalquivir, en la margen derecha, frente a la ciudad de Sevilla. Históricamente ha estado sujeto a las frecuentes avenidas del río por lo que desde tempranas fechas tuvo que acometer la construcción de un potente muro barrera perimetral de contención de avenidas.
La obra de ingeniería fue restaurada junto con el resto del conjunto monacal con motivo de la Exposición Universal de 1992. Posee un perímetro de algo más de 1,5 km, envolviendo tanto edificios como las antiguas huertas en la actualidad rehabilitadas como jardines.
Las adecuaciones de diseño más conspicuas para resistir los embates y la presión del agua durante las riadas consisten en una gran y llamativa densidad de contrafuertes apoyados en la cara interna del muro y el desacostumbrado grosor del mismo muro, especialmente por la base. En ocasiones, algunos contrafuertes son de perfil escalonado aumentando el grosor en la base y así reforzar su resistencia.
Los dos accesos principales originales que se conservan en nuestros días (puerta del río y puerta de tierra) presentan en sus entradas acanaladuras para facilitar la instalación de «tablachos tapiadores» para evitar la entrada de las aguas de avenida.