El valle de Jorox debe su esplendor al manantial que da origen al río del mismo nombre. El agua de este manantial se distribuye por una completa red de acequias y albercas de origen árabe, que fue utilizada como fuerza motriz de un total de nueve antiguos molinos, así como para el riego de los fértiles bancales que acogen ricos y frondosos huertos. Estos nueve molinos de harina que existieron junto al cauce del río de Jorox, entre ellos el Molino del Rey, Molino de Benito o el Molino del Abuelo, no cumplen ya su cometido, pero se ha conseguido conservar algunos de ellos en buen estado. Todos ellos son de titularidad privada.
El agua que circula por la acequias se emplea actualmente en su mayor parte para el riego de huertos colindantes.