Se encuentran en los terrenos denominados de Alcacer, entre el camino de San Pedro y el cauce del río Guadalquivir, en su margen derecha, en el municipio de El Carpio.
Su construcción se debió no sólo a la pericia de los “carpinteros de lo prieto” (así llamados por emplear en sus ingenios hidráulicos maderas “prietas”o de color oscuro, a diferencia de los “carpinteros de lo blanco”, especializados en obras de arquitectura) andaluces, expertos en la construcción de estos ingenios hidráulicos, sino también a la especial configuración topográfica del cauce del Guadalquivir.
En efecto, a pesar de la gran fertilidad de las campiñas próximas al río, éste transcurre por una depresión que hace inviable el riego por gravedad con sus aguas construyendo pequeños azudes. Resultaba también imposible, a causa de las grandes avenidas del río y a su configuración abierta, la construcción de presas de gran capacidad, que estaban fuera del alcance de la tecnología disponible en el mundo medieval y renacentista. Estas azudas o ruedas de riego continuaron utilizándose en la Edad Moderna, siendo el conjunto más notable de España las tres azudas paralelas que constituyeron las llamadas “Grúas de El Carpio”, levantadas sobre el Guadalquivir a las afueras de la población cordobesa de El Carpio.