En las proximidades del cortijo, y antes de llegar al pozo con abrevadero de los eucaliptos, tenemos esta alcubilla vistosa cilíndrica, cubierta por un techo de medio punto, con puerta de acceso y dos pequeñas ventanas en su parte superior, rematada de manera singular. El interior es luminoso, de ladrillo y mantiene la cruceta metálica que sirve de soporte para el techo. Tiene agua.