CATÁLOGO
Otros puntos de interés
Coordenadas UTM (ETRS89)
La acequia de Aynadamar nace en la Fuente Grande, en el término municipal de Alfacar, atraviesa los términos municipales de Víznar y Granada, y termina su recorrido en la ciudad de Granada. De su trazado únicamente se conserva en estado original la parte existente entre las localidades de Víznar y Alfacar, estando brutalmente entubado el resto hasta Granada.
Se trata de una acequia de origen árabe, de época anterior al siglo XI.
Su trazado, angosto y tortuoso, pasa a veces bajo las montañas y otras rodea laderas hasta llegar al Albaicín y a la Alcazaba, barrios que se abastecían de ella durante el periodo musulmán. Es probable que esta acequia suplantara una antigua conducción romana que traía el agua desde la fuente de Deifontes con un recorrido de 30 km y cuyos restos de muros con arcos o vanos adintelados, recrecidos en épocas posteriores, aún pueden verse en algunos tramos.
La presencia de reparaciones sucesivas hace probable la hipótesis de su uso hasta los primeros tiempos de la dominación musulmana. La acequia de Aynadamar está estrechamente ligada a la dinastía zerí y sus intenciones políticas. La llegada del agua a través de estas acequias en la ciudad transformó el antiguo núcleo alto medieval en una auténtica medina con muralla, mezquita mayor y alcazaba. Su construcción está realizada con muros de argamasa revestida con mortero de cal, conservándose los puentes originales que impedían que las aguas pluviales afectaran a la acequia; éstos están construidos con bóveda de ladrillo y mampostería.
Se trata de una acequia de origen árabe anterior al siglo XI, mencionada ya por Ibn al Jatib cuando comenta la construcción de un acueducto que lleva las aguas a Granada. También en el siglo XVI Andrea Navagero hace mención de esta acequia para referirse a la riqueza de aguas con que cuentan Granada y sus casas privadas.
Una vez en el interior de la ciudad, el crecimiento urbanístico durante el periodo musulmán en las zonas cercanas al río Darro hacen pensar que buena parte de las viviendas de esta zona, junto con los baños adyacentes, debieron surtirse directamente del río, como indica al-Himyari cuando habla de que el río Darro alimenta baños y hace mover molinos privados.
La construcción de la acequia estuvo directamente relacionada con la protección de la ciudad. Así, un turno de la acequia, el que transcurría entre mediodía y vísperas, estaba destinado al reparto y mantenimiento de los adarves y murallas. Por la noche el agua se consagraba al llenado de los aljibes, mientras los vecinos del Albaicín y la Alcazaba dormían.
La acequia, en su llegada a la ciudad llenaba en primer lugar el aljibe del Rey, en la Alcazaba granadina, actual Albaicín alto. Este aljibe, con una capacidad de 300 m3, era el más grande y antiguo de la Alcazaba y se encuentra hoy en el carmen del Aljibe del Rey, sede de la Fundación Albaicín, con posibilidad de ser visitado. Desde aquí partían otros ramales en dirección a las mezquitas.
Es probable que en una primera época constituyeran los aljibes el único sistema de aprovisionamiento de agua. Así, poco a poco, las fuentes de Alfacar y los ríos Darro y Genil impusieron en la ciudad un complejo sistema de canalizaciones que transformaron Granada en un verdadero vergel animado de palacios y jardines. Además de esta acequia existen en la ciudad otras como la Acequia Gorda, y la del Candil o de la Tinajas.
Información obtenida de la «Breve Guía del Patrimonio Hidráulico de Andalucía» (Agencia Andaluza del agua, Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, 2006)
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Acequia de AYNADAMAR
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