Las Casas de Bonares, situadas en el extremo oriental de Mazagón, constituyen el primer núcleo germinal de esta urbanización costera. Aún subsisten algunos pozos originales, inmediatos a la playa, alumbrados para abastecer a los vecinos. Son muy someros, excavados en la duna embrionaria que se desarrollaba entre la playa alta y el pie del acantilado de areniscas pliocuaternarias.
Se inventaría aquí un ejemplar representativo de uno de estos pozos originales (ya abandonado) que hicieron posible la ocupación del lugar.