La existencia de un curso natural de agua está en el origen de este antiguo complejo molinero destinado a la obtención de harina y aceite. Aunque ya existían varios durante la época islámica será a partir del siglo XVI, coincidiendo con la llegada de repobladores cristianos, cuando su número se incremente de manera considerable, llegando a contabilizarse veintiuno a mediados del siglo XIX (11 molinos harineros y 10 de aceite, todos movidos por agua, según consta en la descripción que Pascual Madoz hizo de Casarabonela).