CATÁLOGO
Otros puntos de interés
Coordenadas UTM (ETRS89)
Es la terraza final de una serie sucesiva de ellas en la vega comprendida entre el pie de La Sierra León y el cauce del río Guadalquivir, en unos terrenos inundables por este río en sus crecidas en el entorno de las desembocaduras de los arroyos Tablada y El Gato se producen unos rezumes o «chorreos» de agua bajo el talud de la terraza inmediatamente anterior con los que se formarán especies de acequias naturales o regajos, prácticamente permanentes a lo largo del año. Su topónimo «chorritales», prácticamente en desuso, lo recuerdan solo las personas mayores.
El acceso se haría por la salida Sur de Peñaflor a través del camino público «Camino de Sevilla» que pasa por delante del Cuartel de la G.C., y a unos 2 km, antes de llegar al arroyo Tablada giramos por un ramal hacia el Este para llegar al cortijo de La Laguna (CTF 12522) y desde este punto proseguir hasta la hondonada del pequeño valle hundido aledaño al cauce del río Guadalquivir. Al bajar la rampa de la terraza de plantaciones de naranjos observaremos a ambos lados la acequia o regajo camino de su desembocadura al arroyo de Tablada por su margen izquierdo (Ver fotos de la Galería).
En estos chorritales el talud de la hondonada final, la del terreno inundable por el Guadalquivir, por la parte de la Laguna se encuentra a unos 100 m de lo que fue este manantial y su charco o laguna.
En esta zona y muy cerca existen otros Chorritales denominados de «Núñez» con las mismas características.
Hemos hecho referencia en la Descripción a una sucesión de muchos rezumes y pequeñas surgencias de agua que según las hemos comprobado a pie, en línea recta se extienden a lo largo de unos tres kilómetros. Cuando supimos de la existencia de estos chorritales o chorreos como diríamos hoy en lenguaje coloquial no nos extrañaron. A saber, habíamos recorrido en rutas senderistas y atraídos por la existencia de famosas fuentes para los peñaflorenses los terrenos de vega comprendidos entre los pies de la Sierra León ( al W) y el cauce del río Guadalquivir en su margen derecha, en línea recta unos 8 km.
Sabemos de la importancia hidrogeológica de esta sierra, de la existencia de numerosos arroyos de esta su vertiente E.: Las Moreras, Majuelo, Tablada, El Gato, El Término… Por estos espacios hay catalogadas para CTF muchas fuentes: Oñarda, Hortichuela,ermita de la Virgen de Villadiego, El Pez, El Lobo, Siete Fuentes o Siete Caños, La Laguna, El Azofaifo…famosas desde antiguo. Si tomamos como referencia el cortijo de la Fuente El Pez (carretera SE-148) a los pies de la Sierra, tiene una altitud de 148 m. y hasta los 42 ( en el caso de los de Verdeja) y 50 m.( en el caso de los de Núñez y el entorno de la Fuente El Azofaifo en el que se da la surgencia por doquier y esta fuente lo es ya de por si). Es en estos terrenos, al final de los cuales se encuentran nuestros chorritales, en los se van sucediendo una serie de terrazas, casi todos ellos de vega, de regadíos (Plan Bembézar) compuestos en su mayor parte por materiales aluviales, son lógicos estos rezumes o surgencias en el punto final próximo al río con un gran desnivel, en poca longitud de terreno y con gran capacidad de filtrado del líquido elemento.
Tanto los chorritales cercanos a La Laguna (CTF 12522) como los cercanos a la Fuente del Azofaifo (CTF 12524) pudieron propiciar, hay datación de ello, que los dos espacios tuvieron villae en época romana, así lo hicimos constar en las respectivas fichas. Lugares estratégicos por su cercanía al río Guadalquivir, sus praderas y su agua abundante. También se trazó por donde discurre el actual «Camino de Sevilla» la antigua Vía Hispalis (calzada romana entre Córdoba y Sevilla). Posteriormente, próximos a estos espacios discurrió también como se ha señalado la antigua Cañada Real Soriana que tuvo un descansadero precisamente junto al arroyo El Gato, en su margen izquierda. Estamos convencidos que estas aguas de las que tratamos, junto al Río Grande» no fueron ajenas a dichos trazados.
Actualmente los depósitos de agua como consecuencia de los rezumes apenas llaman la atención, mucho menos si tenemos en cuenta el estado de abandono en que se encuentran, muchos de ellos imperceptibles por la maleza (cañaverales, zarzas…) a lo que habría que unir la cercanía a plantaciones de cítricos que se abonan, en las que se emplean productos fitosanitarios y visto lo visto no nos extrañaría que incluso estos charcos de los chorritales hayan servido más de una vez para el lavado de envases, etc…; pero antiguamente, nos informan personas que los conocieron hace décadas, eran lugares propicios para saciar la sed y llenar las cantimploras: trabajadores, pescadores, cazadores…, así como para que abrevara el ganado. En la actualidad, creemos que pueden servirse de ellos los animales silvestres en general y anátidas en particular para anidar.
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Chorritales de VERDEJA
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