Situada en el Área Recreativa de las Doblas presenta un elevado interés medioambiental. Se encuentra en una antigua gravera que fue recuperada tras la catástrofe de Aznalcollar. Se han aprovechado los enormes socavones paralelos al río Guadiamar para diseñar un complejo sistema de lagunas. Estas se alimentan con el agua de las crecidas mediante un original sistema de «muescas» en los muros de contención del río. Se trataría de un magnífico ejemplo de bioingeniería sostenible ya que no son necesarias obras de mantenimiento.
La mayor de estas lagunas ha sido dotada de una pasarela de madera que permite atravesaría con excelentes vistas sobre el agua y que pueden ser visitadas mediante un itinerario circular. Fresnos, álamos y sauces, así como densas masas de carrizo en sus orillas ofrecen un refugio seguro para aves acuáticas y de ribera.