El sitio arqueológico de las bóvedas se encuentra en el margen izquierdo de la desembocadura del arroyo del Chopo, en primera línea de playa. Consta de una torre vigía (siglo XVI) y de unas termas romanas (siglos II y III d. de C.).
Las primeras referencias históricas que encontramos sobre el edificio son de 1567 en un grabado que realiza el pintor Antón Van Der Wyngaerde por encargo de Felipe II. A lo largo de los siglos XVII – XVIII otros investigadores e ilustrados se interesaron por estos restos arqueológicos dejando testimonio de sus investigaciones como es en el caso de Macario Fariñas del corral (1663), D. Luis José Velázquez de Velasco y Cruzado, Marqués de Valdeflores, Francis Carter (1772) o D. Francisco Pérez Bayer (1782). La mayoría de los descriptores creían estar en la Salduba nombrada por Plinio, Mela y Ptolomeo.
Las primeras excavaciones arqueológicas fueron llevadas a cabo por José María Martínez Opplet de la Sociedad Colonia de San Pedro de Alcántara, entre 1915 – 1916, que más tarde continuaría José Pérez de Barradas (1930) quién considera el edificio como un depósito de agua, castellum aquae de finalización de un acueducto para el suministro de la ciudad de Cilniana ,tanto para consumo humano como para la industria del salazón.
Actualmente, por los numerosos estudios arqueológicos realizados en el entorno, se identifican estos restos emergentes con un edificio termal de cierta entidad que, hasta finales de los 80, se encontraba dentro de una parcela privada y sus propietarios que quisieron conservarla adaptándola cómo zona de ocio.
El edificio termal presenta una planta poligonal con una sala central octogonal a la que se le adosan entre 7 y 9 estancias también octogonales que además conservan sus alzados con cubiertas abovedadas. En ellas se desarrolla el círculo habitual en una instalación termal donde hay baños calientes (caldarium), templados (tepidarium) y fríos (frigidarium), así como estancias para vestuario aseo, etc.
Al noroeste se documentó el hipocausto, los restos del sistema de calefacción de las distintas salas. Uno o varios hornos distribuían el calor a través de dos pasillos que se expanden por debajo de los falsos suelos o suelos sostenidos reconocibles en las a las 4 y 5. De la misma forma existe un pasillo abovedado subterráneo que atraviesa la sala central con salida al sureste.