Ruinas de Molino hidráulico de río, posteriormente convertido en fábrica de harinas, situado en los Tajos del río Alhama.
Alhama ha sido hasta hace poco uno de los grandes exponentes de la cultura harinera de Granada. En el siglo XIX, contaba esta ciudad con 7 molinos harineros y 3 de aceite, movidos por la fuerza del río. En concreto en la comarca de Alhama llegaron a existir un total de 22 repartidos entre los diversos ríos.
La principal razón que motivó el establecimiento y asentamiento de los molinos hidráulicos en la zona de Alhama, es la disponibilidad de la abundante agua del río Alhama o Marchán. Para el aprovechamiento del rio fue necesaria la construcción de una presa de piedra y cemento, levantada en la Ermita de los Ángeles. Partiendo de la presa, la acequia sigue por la margen izquierda aguas abajo del río, para conducir sucesivamente las aguas, en cantidad aproximada de 560 litros por segundo a las cinco fábricas de Harinas situadas en la Rivera de los Molinos (San Francisco, San Pedro, La Purísima, Santa Teresa y Nuestra Señora del Carmen). Antes de penetrar el agua en la primera fábrica, San Francisco, del trozo de canal comprendido entre la presa y esta fábrica se derivaban aguas para regar tierras de cultivo.
En la década de los 50 m se produjo la reconversión de molinos maquileros a fábricas de harinas, siendo los molinos modernizados con nueva maquinaria en la búsqueda del aumento de su rentabilidad (mayor productividad a un menor coste) y competitividad. En las fábricas de harinas la molturación se realizaba por el sistema de cilindros o Austro-húngaro, encargándose los industriales harineros de todo el proceso, desde la compra de trigo, proceso de molinería (limpia, molturación, cernido y sasado), envasado, venta, y transporte.
Las fábricas de harinas de Santa Teresa, San Pedro, San Francisco y la restaurada Fábrica de la Purísima, estuvieron funcionando hasta los años sesenta del pasado siglo. El declive comienza en los 60 y a partir de ahí comienzan a abandonarse los molinos de Alhama. En la actualidad el paisaje es de antiguos molinos harineros, que se salpican por la rivera abandonados, en los que se puede todavía apreciar en muchos de ellos el antiguo mecanismo de funcionamiento.
Solo la Fábrica de Harinas de la Purísima ha sido recuperada gracias al esfuerzo, ilusión y trabajo de la familia Castro Valladares, que ha puesto en valor un trocito del patrimonio etnológico e histórico de Alhama, tanto su fachada como el interior, pudiéndose apreciar todo los elementos que participaban en la producción harinera.