Se trata de una noria de sangre de mediados del siglo XIX construida en mampostería. Más tarde, a principios del XX, se le adosa una torreta donde se instala un transformador eléctrico para dar energía al motor que se instala para sacar el agua. Así mismo, a unos 30 m. al oeste se construye una balsa circular para almacenar el agua, que se lleva por una tubería elevada sobre pilares de hormigón.
Forma parte del llamado Conjunto Hidrológico de Las Calabazas, con otra noria y balsa asociada, llegándose a ambas infraestructuras hídricas por una pista que parte de la N-340a.