Con el apoyo de

CATÁLOGO

Otros puntos de interés

TRIBUCIOS, Alberca de los

Localización

  • Nombre del manantial/fuente: TRIBUCIOS
  • Pedanía, aldea, paraje o pago: La Urraca
  • Municipio: Puebla de los Infantes, La
  • Provincia: Sevilla

Coordenadas UTM (ETRS89)

  • Huso: 30
  • X: 287929.145
  • Y: 4183946.073
  • Altitud: 168 m
  • Nombre de la cuenca: Guadalquivir
  • Nombre de la subcuenca: Guadalquivir del Retortillo al Huesna
  • Nombre del río/arroyo que origina (si procede): —
  • Nombre de la masa de agua subterránea (si procede): Sierra Morena (05.45)
  • Nombre del Espacio Natural Protegido (si procede): No se encuentra incluida en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía

Descripción

La alberca de los Tribucios se localiza en el término municipal de La Puebla de los Infantes(Sevilla), en el paraje «La Urraca», a la salida de la población por la carretera SE-6102 en dirección Lora del Río. A la altura del P.k.20 nos sale un carril a la izquierda y a pocos metros, entre olivar y arboles frutales, se encuentra la alberca a la derecha, junto al camino y próximo al regajo «La Urraca» o arroyo del «Cerro». Una casilla situada junto a la carretera (en el paraje «El Ruidero») es una de las señas de identidad para su localización, pues tanto fuente como alberca y casilla pertenecen a la misma familia.

La fuente de los Tribucios que alimentaba la alberca se encuentra junto a este regajo que, en mayo de 2026 se encuentra completamente seco, y cuyas aguas vierten al arroyo El Toril hacia su desembocadura en el embalse de José Torán.

Galería de imágenes

Vídeo

Tipo de elemento

Alberca, lebrillo

Procedencia del agua subterránea

  • Nombre del lugar o sierra de donde se supone procede el agua subterránea: Sierra León
  • Naturaleza de las rocas por donde se supone circula el agua subterránea: Rocas carbonatadas
    Rocas detríticas

Instalaciones asociadas

Fuente rural

Caudal medio

  • Caudal: —
  • ¿Se agota?: —

Uso del agua

Sin uso
Antaño: Regadío

Acceso y uso público actual

  • Acceso: Sin restricciones, ni dificultad
  • Uso público actual: Bajo
  • Valoración de las instalaciones y facilidad de uso: Existentes, pero deficientes

Estado de conservación

Deficiente

Amenazas, impactos y presiones

Abandono, suciedad y vertidos
Maleza

Valores sectoriales

  • Científico/Didáctico: —
  • Minero/Medicinal: —
  • Paisajístico/Pintoresco: —
  • Otros: —
  • Medio-ambiental: —
  • Recreativo/Turístico/Uso Público: —
  • Histórico/socio-cultural: —
  • Arquitectónico: —
  • Económico: —
  • Arraigo/Aprecio popular: —

Valoración general

—

Nombre del autor/es y fecha de la ficha

  • A. Márquez Pascual
  • 01-05-2026

Descripción hidrogeológica

La fuente de los Tribucios, como ya se ha referido, se sitúa junto al regajo «La Urraca» o «Arroyo del cerro», regajo que nace a los pies del cerro «Santo», en la Sierra León. Este regajo recibe este nombre a su paso por la finca «La Urraca» donde se localizan tanto fuente como alberca, ésta última también situada junto al regajo, tan solo separada por el camino. A pocos metros de aquí, «La Urraca» linda con «El Ruidero», en la zona donde el regajo vierte sus aguas al arroyo «El Toril» hacia su desembocadura en el embalse de José Torán.

No nos hemos podido acercar a la fuente debido a la densa vegetación y maleza que cubre el entorno, una fuente tan solo caudalosa en periodos de generosas lluvias.

Descripción arquitectónica

Alberca rectangular fabricada en ladrillo de barro de 28 cm x 14 cm y revestimiento deslucido con capas de pintura azul. Las medidas de la alberca son: 4,62 m x 4,20 m de ancho y casi 1 metro de profundidad. Sus muros tienen un grosor de 57 cm y destacan las cuatro pilas o lavaderos que la componen: dos lavaderos en el lado E y 2 en el lado O. El orificio de entrada del agua se sitúa en el lado S, de donde salen restos de tubo del antiguo sistema de derivación del agua desde la fuente. El desagüe se sitúa en el lado N, cuyas aguas sobrantes vertían a la huerta y al regajo inmediato. Alrededor de la alberca encontramos higueras, naranjos, limoneros, una vegetación espesa que lo cubre todo.

Junto a la alberca existe un viejo lebrillo de barro esmaltado sostenido sobre una base cuadrada de piedra y varias hileras fabricadas en ladrillo de barro de 30 cm x 16 cm. El lebrillo, parcialmente intacto y con algunas roturas en los bordes, dispone de desagüe en el lado N de unos 15 cm de ancho. El conjunto se encuentra rodeado de árboles frutales (naranjos, limoneros, granados), higueras, majuelo (espino albar), etc.

Antecedentes históricos

Tanto la alberca como la fuente se conocen como la de los Tribucios. Aunque el nombre correcto es Tiburcio, se ha decidido conservar la denominación mantenida por la transmisión oral de la familia propietaria, actualmente propiedad de María Dolores Alonso Santana. La alberca se construyó en 1900, así como la casilla del Ruidero, situada junto a la carretera, obra de José Alonso Castro, a quien llamaban Tribucio por haber nacido el 3 de octubre, día de San Tiburcio. En la finca había viñas y la alberca se usaba para regar el huerto. Posteriormente sembraron olivos marteños. Antonio Alonso Becerra construyó una acequia o canaleta a base de ladrillos de barro para la derivación y aprovechamiento del agua, pero desafortunadamente la riada del arroyo inmediato (regajo La Urraca o arroyo del Cerro) la destruyó. La fuente de los Tribucios (ficha 14.313) que alimentaba la alberca se localiza a unos 50 metros en la margen izquierda (en descenso del cauce) del arroyo que nace a unos 2 km cerro arriba en «El Santo», a unos 392 m.s.n.m., uno de los puntos más elevados de Sierra León, cerca del Puerto Santo.

A pocos metros de la alberca, a la salida del carril, se atraviesa la carretera y se encuentra la casilla que llaman del Ruidero, sita en El Ruidero, también construida a principios del siglo XX.

Aspectos culturales y etnográficos

Algunos vecinos recuerdan sus veranos de juventud y los baños en esta alberca y la verdina que criaba. Estaban tan cerquita del chorrero (nombre coloquial que recibe un pequeño salto de agua del arroyo del Toril en las inmediaciones de la fuente del Cañuelo (ficha 7.121). Junto a la fuente de los Tribucios (o Tiburcio, su correcta denominación) había un gigantesco nogal que cortaron. Otros recuerdan que había dos o tres nogales junto al regajo. La memoria es así de caprichosa. La fuente que alimentaba la alberca estaba cerca del regajo «La Urraca», nombre del paraje por donde discurre y que, según el Instituto Geográfico Nacional, le dan el nombre de «arroyo del cerro». El cerro al que se refiere es el cerro Santo, que nace a unos 2 km arroyo arriba. Sobre el origen del nombre de este cerro, José Santana Araujo nos refiere la siguiente historia:

Esta es una historia que me contaba mi padre, Juan Santana Padilla (1917-1989), Q.E.P.D., natural de La Puebla de los Infantes. Él la contaba como un chascarrillo, de esos que parecen mentira, pero que en el pueblo se han oído toda la vida.
Era yo un crío de unos 10 años, y alguna vez le oí decir algo del “Cerro Santo”. Un día, de esos que solía llevar el café “migao” al tajo, mientras él vareteaba los olivos, a eso de medio de julio o principio de agosto, y mientras echaba el cigarrito, después de tomarse el café con leche y “migao” le pregunté sobre el tema. ¡Ahí va!
Érase un día, que uno de los monjes que vivían en un convento ermita llamado San Cristóbal, arriba del cerro, donde vivían cuatro o cinco monjes al cuidado de tal edificio religioso. El tal monje bajó al pueblo a comprar comestibles y viandas para la despensa. Llevaba un saco de harina al hombro y en el antebrazo colgado un cesto de mimbre con viandas y comestibles, pero al pasar por la cañada vio a un pastor y pensó comprarle un borrego.
-Monje: Buenos días, hermano.
-Pastor: A los “güenos” días, padre.
-Monje: A ver, hermano, te compro un cordero para poder comer carne los hermanos y yo del convento. ¿Cuánto vale?
El Pastor en ese momento pensó en un viejo manso, que ya el pobre estaba bastante apurado por su ancianidad y solía quedarse atrás del rebaño por no poder más con su alma, de vendérselo al monje, y así quitárselo de encima.
Pastor: Pues mire, hermano, tengo aquel manso que está muy bien de carne, y así podréis “hartaro” bien con su hermano y usted, ¿qué le parece? Me da usted cinco maravedíes y es suyo.
-Monje: Muy bien, pero, ¿cómo lo llevo? Si voy «cargao»…
-Pastor: Mire, hermano, yo se lo soluciono.
Amarró al manso con un nudo corredizo al pescuezo, y usted se lo amarra a la cintura para que el manso le siga, le doy una panocha de maíz y lo va engañando para que lo siga.
Monje y manso, unidos los dos por la cuerda seguían pecho arriba, mientras el animal seguía el olfato del suculento maíz. Pero, a eso de haber, recorrido un buen “peazo” de laderón arriba, casi arriba del cerro, el pastor empezó a mover el rebaño para cambiarlo de sitio. Todo seguido se pone a llamar a los mansos que tenía para controlar el rebaño: “Pueeeee”….”Pueeee”…”Siuuuuu”, el pastor seguía llamando a los «manso», el animal que oye a voz del Pastor frenó en seco, de tal frenazo el monje atrabancó de golpe y perdiendo el saco de harina. El animal agudizó el oído para ver si volvía a oir la voz del pastor, y así fue, la oyó, giró de golpe, enfiló por el laderón abajo, tirando del cuerpo del pobre monje que lo pilló sin que lo esperara, de tal forma que el manso corría con ansias cuesta abajo con el monje “arrastrao” pengándose “Ardelazos” por un lado y por el otro, hasta que llegaron a la altura del pastor que seguía llamando a los «manso» para guiar al rebaño. El pobre monje quedó bien señalado de cardenales y hematomas. Y según mi padre, de ahí le viene lo del “Cerro Santo”. Todo esto y según mi padre, él lo oyó de otros, como chascarrillo o leyenda, claro está.

«MI INFANCIA SON RECUERDOS…
Concha Barco Alonso
Enfermera colegiada de honor. Máster oficial en Fisiología y Neurociencia.

Tataranieta del primer Tribucio, José Alonso Castro.

Sevilla, 25 de abril de 2026

Estoy en casa. Tumbada en mi cama. Cierro los ojos. A mi memoria llegan recuerdos de mi infancia. Mi abuela me aúpa para llegar a la fuente. Cogí el cucharro. Bebo agua. Me sabe a gloria. Veo los olivos cargados de aceitunas. Oigo a mis hermanos Antonio y Miguel correr y jugar entre los olivos. Mi madre canta y mi padre observa cuánta cosecha aproximadamente tenga ese año. Subo con cuidado la escalera hecha de manera natural. Ya salí del regajo. Oigo los trinos de los alborotadores gorriones. Ando un poco y voy hacia la alberca del Ruidero. Mi abuela me cuenta que hay dos lavaderos hechos de material donde antiguamente lavaban la ropa. Cruzo la carretera y llegamos a la «casilla de los Tribucios». Mi madre saca una mesa y unas sillas y nos ponemos debajo de la parra a almorzar. Abro los ojos y vuelvo a mi entorno actual. Mi soñar ya no es el mismo. Mis recuerdos, REALIDAD.

Otra información

La autora desea expresar su agradecimiento a Concha Barco Alonso y familia por la información aportada y facilitarnos el acceso a la finca de su propiedad. Y a José Santana Araujo por compartir el relato que le contaba su padre sobre el «origen» del hagiotopónimo «cerro Santo», agradecimiento que hago extensible a Rosa María Rodríguez Tejera, por su acuarela de la alberca de los Tribucios que, aunque no ha sido publicada aquí, estará en mi próximo libro inédito titulado «Fuentes y manantiales de La Puebla de los Infantes (Conoce Tus Fuentes)».

Advertencia

Esta ficha tiene sólo carácter informativo y preliminar.
Se recuerda que los datos de partida han sido suministrados por personas físicas y están referidos a fechas concretas.
En cualquier caso, la información colgada en esta página web estará en permanente depuración, a través de las adiciones y modificaciones recibidas, y de las verificaciones y homogeneizaciones de criterio oportunas.

Participar en el proyecto es muy fácil

Contribuye añadiendo nuevas fichas

Manantiales y Fuentes de Andalucía

Otros puntos de interés

Con el apoyo de