Se trata de uno de los manantiales de aguas carbónicas que disponía el antiguo Balneario de Peñas Blancas; al que acudían los agüistas “a tomar las aguas” , ya que eran utilizadas exclusivamente en curas hidropínicas junto con las del resto de los manantiales carbónicos del balneario: La Lastra, San Rafael, del Cura, etc..
Su caudal medido en 2006 fue de 21.6 litros por hora.
Posee un ingenioso sistema hidráulico para el almacenamiento y administración del agua del manantial.