El manantial, situado en la cara vertiente al río Turón de la Sierra de Alcaparaín, tiene una visita fácil y cómoda si partimos de las cercanas poblaciones de Casarabonela o Ardales,; si lo hacemos de esta última, hay que tomar la carretera de El Burgo y, a los 6 km., abandonarla para continuar por la pista forestal que recorre la citada sierra. La llegada a nuestro destino lo indica una cerrada cañada que procede de unos altos tajos de color rojo, en medio de los cuales existen varias cuevas que han sido cerradas con tabiques para reutilizarlas como rediles.
Remontando la fuerte pendiente, nos situaremos al pie de los tajos, donde se abre una pequeña oquedad que no llega al metro y medio de profundidad, en cuyo interior se produce el nacimiento. El agua brota plácidamente del suelo y se pierde cañada abajo, manteniendo una corriente permanente; una parte de ese caudal es captado y conducido con una tubería a unos depósitos de material plástico. Desde aquí, otra conducción lleva el agua aún más lejos, de dirección a las tierras de labor que se extienden monte abajo.
Junto al nacimiento se ven, cubiertos por la maleza, las ruinas de una vieja alberca.