En el margen izquierdo del Arroyo de Las Lapas, nos encontramos con este afloramiento que consta de varios rezumes leves en el roquedo, junto al arroyo, y un par de ellos con mayor caudal que ha permitido proliferar diversa vegetación hidrófila, como juncos, además de una adelfa.
Es presumible que se seque en verano, y es complejo de localizar ya que está en el mismo margen del arroyo al cual vierte sus aguas, apenas un par de metros más abajo del afloramiento. No hay sendas ni caminos de acceso, se puede tomar el cordel de Las Lapas, prácticamente ya perdido, y localizar unos restos de edificación en ruinas en la orilla contraria, un colmenar de piedra seca que protegía las colmenas de las molestias del ganado que pastaba suelto en la zona (realmente, tiene forma de cercado de piedras). Divisado el colmenar, acercándonos al cauce y andando unos 30 metros aguas abajo, podremos ver la roca desnuda junto al arroyo donde se localiza el afloramiento y los diferentes rezumes (una adelfa nos dará la ubicación exacta). En relación al colmenar, si cruzamos la orilla y nos dirigimos a él, en su base, localizamos otro afloramiento que drena ese cerrillo del que nos ocuparemos más adelante.