Se trata de una poza excavada en la ladera para recoger el agua del corte de algún pequeño venero. Pasa desapercibida, solo si se está atento en el camino puede ser observada. Seguramente suela secarse con frecuencia, pero en la primavera de 2025 rebosaba un interesante reguero de agua que bajaba por el olivar, sin ningún destino específico. Este tipo de pozas las suelen hacer los agricultores o ganaderos, el agua está en la sierra tan cerca de superficie que no siempre es necesario construir profundos pozos, a veces, basta con excavar una pequeña poza que rompe el paso de algún venero y ésta empieza a embalsar agua, agua que puede aguantar incluso hasta el verano o, como en el caso que nos ocupa, agua que termina por rebosar de la poza y correr hacia abajo. La poza está protegida con un rudimentario cercado, se entiende que es para evitar que entren los animales y puedan ahogarse pues ésta tiene bastante profundidad en la parte más alta de la ladera. Como muchas otras, también esta poza cuenta con numerosos anfibios que tienen aquí un oasis para reproducirse.
No se aprecian tubos de riego alguno en la poza, pero no significa que no pudieran añadirse en épocas estivales para aprovechar el agua para el olivar.
Tiene un acceso sencillo, debemos coger el camino de La Atalaya desde la carretera de Guadalcanal a Malcocinado y, recorridos unos 220 m, localizaremos la poza en el olivar de la izquierda, a unos 20 m del camino. Acceder al olivar es complicado en este punto por la altura del terraplén desde el camino, pero podemos hacerlo un poco más adelante y volver sobre nuestros pasos.