Unos 200 m antes de llegar al desvío de Los Barrancos y Pedro Otero, a la derecha del camino de La Atalaya, y a poca distancia de éste, localizamos este venero que sale de una especie de hueco en la ladera, totalmente lleno de musgo y cubierto entero en el borde de un zarzal. Echa un caudal interesante, al podar esa parte del zarzal observamos que, en el interior de la pequeña oquedad aparece luz en el techo, como si se hubiera hundido el terreno en esa zona. Por desgracia, el zarzal es tan espeso que no se puede llegar a ese hundimiento por la parte de arriba. Además, por encima del zarzal, el suelo del terreno se está drenando y, aunque no se ve correr con la intensidad que vemos salir por el hueco, no se podría descartar que fuera el mismo agua, aunque tanto musgo en la entrada nos hace pensar que, realmente, no tiene una relación tan directa con el drenaje de arriba, como podría parecer.