En el fondo de vaguada de la Cañada de Castilléjar se desarrolla un saladar con presencia de vegetación halófila (Limonium, Arthrocnemum, Tamarix, etc).
En un sector al pie de la ladera de la barranca se producen descargas más o menos difusas (que en su origen dieron lugar a este criptohumedal saladar) que ha sido aprovechado mediante una mina o galería de captación siendo las aguas encauzadas en una acequia. En la actualidad las instalaciones están abandonadas.
La zona de descarga está colonizada por un bosquete de álamos (Populus alba), tarajes, zarzas, etc. constituyendo una anomalía vegetal que contrasta fuertemente en este territorio estepario de paisajes áridos. Resulta un microhábitat húmedo de gran personalidad y valor ecológico.
Hay restos de una antigua huerta con viñedo.