Manantial situado en la ladera sur del Almadén, hoy día olvidado, pero a mediados del siglo pasado era el punto de abastecimiento de las familias que vivían en los cortijos de los alrededores -Boca del Cañaón, los Paleros, el Cañaón y los Hoyos- teniendo un pequeño abrevadero de piedra, hoy desaparecido.
Se accede a él por antiguas veredas que aún se conservan a duras penas. De ellas, la más clara es la senda de Valle Infierno que arranca en el antiguo cortijo de los Prados y alcanza el de la Boca del Cañaón.