En verano, en la cañada de las Varas, por donde cruza la senda que baja al collado de las Huesas, al cruzar el barranco en una de las paredes del barranco en una grieta rezuma y corre el agua, aunque bastante inaccesible al estar dentro de la grieta y cubierta de musgo. En la pared de enfrente también rezuma agua encharcando el fondo del barranco.
En invierno el rezume se convierte en un buen nacimiento y por el barranco baja agua de más arriba.