La aproximación desde Málaga se hace por la carretera de los Montes, que es como se conoce popularmente a la A-7000 que une a la capital con Colmenar. Llegados a la Venta Galwey, en el cruce con la carretera de Olías y Comares, seguimos por esta última un corto tramo de 2,2 km, al cabo de los cuales la abandonamos para continuar por un carril que sale a la izquierda. En la segunda bifurcación, el ramal que sigue al frente tiene una barrera que impide el paso de vehículos pues la finca es particular. Seguimos a pie casi un kilómetro hasta la siguiente cadena, entrada a la finca del Lagar de Jiménez, y continuamos hasta llegar al edificio del Lagar. Desde aquí nos dirigimos a una cañada que discurre paralela al carril de acceso; lo más seguro pero no lo más cómodo, es seguir una tubería que nos llevará a nuestro destino tras cubrir unos 200 m. por terreno agreste.
Poca descripción necesita la presente mina pues se limita, en su trazado subaéreo, a un corredor a cielo abierto practicado en el lecho de la cañada que da paso a la parte subterránea, una galería ligeramente ascendente con unas dimensiones de 1 m. de altura por otro tanto de anchura.
A diferencia de las otras minas existentes en el predio, carece de cualquier obra de adecuación o de ornamentación, ni siquiera de aprovechamiento de caudales, a excepción de un pequeño murete en la bocamina para aumentar el volumen de agua almacenada que, mediante la correspondiente tubería, es conducida a la alberca del Lagar.
Ésta es absolutamente moderna, fruto de una reconstrucción realizada sobre la antigua. Lo único interesante es lo que parece ser el caño original, consistente en un bloque de caliza vaciado hasta hacerlo semejante a una pequeña caja.
En uno de sus lados se ha grabado un bajorrelieve con dos caras, situando un caño en cada una de las bocas.